eat your heart out

miércoles, 8 de junio de 2011

Sobre el paso del tiempo y la distancia



 Desde cuando tengo la costumbre de poner imagenes inconexas en  mis entradas...?



En el videojuego  "Sims 2" tus personajes, los Sims, pueden envejecer y morir. Los ves desde que nacen hasta que llega la parca y los convierte en urnas (lápidas, si es que mueren al aire libre). Pero, curiosamente, esto se aplica a los personajes que tenés bajo tu control, solo los que están a tu alrededor, los que viven en tu casa, crecen. Podés jugar durante 14 generaciones y los niños siempre llevaran a jugar a tu casa, después de la escuela,  a la misma niña; que mantendrá su perfecta niñez durante todos esos años. Más allá del perfecto control que podés mantener sobre tus pequeños conjuntos de pixeles manejables, detrás de esa mascara de totalitarismo existe una patética realidad, y es que no podés influir sobre la vida de quienes no están junto a vos. Podés elegir con quien envejecer, mudándolos a tu casa. Es decir, solo quienes estén a tu lado seguirán el camino de la vida con vos.
Podemos también  elegir nunca envejecer, con códigos y esas cosas. Pero mi punto es que, adaptándolo a la absurda cotidianeidad humana, cuando recordamos, cuando pensamos en los chicos con los que solíamos jugar a la pelota, su imagen se nos aparece como aquella de los días soleados, como niños de 9 años corriendo detrás del esférico. No sabemos que Juan Carlos murió consumido por el paco, que a Juan Carlos (2) lo confundieron con un saqueador en 2001 y fue acribillado por sus vecinos, que Juan Carlos (3) suele ponerse una capa y una máscara para salir a combatir el crimen. Todos aquellos ajenos a nuestro entorno nunca envejecen.

La verdad es que escribo esto sin motivo en particular, así que no existe una conclusión, simplemente me surgió una inefable sensación  al comparar la realidad con el videojuego. 



No hay comentarios:

Publicar un comentario