eat your heart out

lunes, 12 de septiembre de 2011


¿Alguna vez te sentiste un cetáceo en un acuario repleto de peces de colores? 

Es esa sensación, no solo de estar desubicado, sino también de ocupar, ligeramente, demasiado espacio.
Con el peso de un montón de ojos encima, con los pececitos forros que no te dejan comer kril en paz, y te muestran lo coloridos que son, lo felices que son desde el azul hasta el anaranjado.
Y el hecho irrefutable de que vos ni siquiera sos un pez.

Definitivamente el gris no pega con una mierda, no mientan.

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