eat your heart out

martes, 22 de noviembre de 2011

Magia.



"La constante repetición de la palabra MIERDA, tiende a quitarle ese efecto de mierda que genera la misma."

Me considero completamente escéptico, descreo completamente de dioses, religiones, e, incluso de cualquier tipo de espiritualidad.
Me molesta hasta la sacralización de la cotidianeidad. La magia del futbol, la falta de sexo en los videojuegos, los temas demasiados sensibles para ser tomados con humor, son muestras de cómo la magia existe en nuestro entorno, creando velos por doquier, empalizadas y mascaras dogmáticas.

-"La pasión por el futbol no se puede explicar." 
-"(inserte lo que quiera) no se hace, se nace." 
-"Dragon Ball es el mejor anime." 
-"No me hables de música si no te gusta el metal."

Ejemplos de verdades instaladas, protegidas por generaciones y generaciones que no las cuestiona, se encuentran por todos lados en la vida cotidiana, formando, de hecho gran parte de nuestra existencia. Podría decir que me molestan las verdades instaladas que no son mis verdades instaladas, y tal vez sea así para todo el mundo.
Una de las grandes "magias" en mi vida, eran las palabras. Solía concederle poder  de mover las entrañas,  y otros efectos ridículos, a palabras que no eran mas que eso, un rejunte de letras.
Guardaba términos como "mierda." o "te amo." para oportunidades únicas. Sin embargo, una vez utilizadas, ya no servían para nada. Las palabras perdían su magia al ser pronunciadas. El efecto genial, el tifón que pretendían ser, no eran mas que elucubraciones propias. Porque un "mierda." no iba a desintegrar una situación, un "te amo." no iba a hacer que esa persona se quedara. Así como un "prohibido pisar el césped", no electrifica hasta la muerte a quienes deciden no hacerle caso.
La segunda vez que dije "te amo." la palabra perdió su magia completamente, ya ni me interesaba cuando otras personas lo decían. Porque un "te amo." se convirtió en una convención social, en determinado punto de cualquier relación que se tenga con cualquier ser al que se le tenga cariño se dice "te amo."
De la misma manera que un "¿cómo andás?" en medio de una vereda híper transitada no significa que esa persona esté dispuesta a escuchar acerca de tu vida.
Se dice "te amo" a un gato, a un oso de peluche, a una persona con quien se tiene sexo, a un familiar, y eso no me suena tan especial.

No se si se entendió completamente, pero todo eso era un preludio para decir que me sentí completamente desprovisto de todas las cuerdas mágicas que me sostenían en el preciso momento en que R.E.M. se separó.
Losing My Religion marcó mi vida, y, de la misma manera, la disolución de la mítica banda representó la caída  de mi último amor que no era una convención social. Era un amor irracional, de esos que se responden con un "no sé."



Y UNA CUBIERTA DE INODORO.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Algo




El cielo como una herida se abre entre las violetas
en historias como las que recitaste me quiero perder.
Naves espaciales circundan la tierra jugando al TEG.
En la cocina las ratas abundan y los platos se rompen
El baño esta repleto de personas que el reflejo del agua no refleja
Pero hablan y conspiran y respiran y deciden sin preguntar
El techo de mi cuarto esta lleno de planetas
Y telas de arañas y arañas en sus telas.
El espacio exterior es ese agujero que dejaste
No se cuando te fuiste ni cuando vas a volver
Porque ahora sos una polilla
Pero quiero que vuelvas a ser mi superhéroe como lo prometiste
No quiero ir a la Luna, llevame a Algol.

No dejes que el señor Spock me lleve.
No dejes que el señor Spock me lleve.
No dejes que el señor Spock me lleve.
No dejes que el señor Spock me lleve.
No dejes que el señor Spock me lleve.
No dejes que el señor Spock me lleve.
No dejes que el señor Spock me lleve.
No dejes que el señor Spock me lleve.
No dejes que el señor Spock me lleve.
No dejes que el señor Spock me lleve.

Deja Entendu


Me miraste a los ojos y sentí ese miedo de la infancia al contemplar las sombras inertes en el patio vecino. No había nada, ni columpios, ni césped, tu mirada estaba fría.
Fría como la noche de verano en que nos reconocimos al descender por las escaleras electricas del subte. Hablamos largo y tendido y me dijiste que habíamos transcurrido hermosos instantes juntos. Mientras planteabas la anestesia, supe que al entrar al vagón y sentarme, volvería a estar solo.
Solo decías las palabras, las inútiles,  las trilladas, las absurdas últimas palabras que ya muchas veces habías dicho y ya muchas veces había escuchado. Tuve instantáneamente la inefable sensación que se tiene al vagar por las calles oblicuas repletas de basura. Era un pozo con un fondo de papel que se había desintegrado al mero contacto entre mis oídos y las palabras que dijiste.
Dijiste que me pusiera en tu lugar y pensara en como te sentías, yo te pedí que te pusieras en el mío, y pensaras en como me sentía. Era patético, ridículo; si algo ansiábamos era estar cada uno en el lugar contrario.
Contrario al andén, fijé mi vista en el abismo. Al regresar a las calles oblicuas repletas de basura, no quedaba pregunta que el eco en mi mente no supiera responder, no quedaba camino sin recorrer, no quedaban miedos, no quedaba esquina en la que no quisiera retroceder, ni una.
Una nube irresoluta que transmutaba en seres abominables se cernía cuál ratonera en torno a las mismas palabras.
Palabras que una y otra vez se repetían, y la nube que comenzaba una vez más un ciclo perfecto de transformación.  Y todas las imágenes que componían mis proyecciones mentales, en ese cúmulo nimbo inalcanzable.
Inalcanzable era el sueño que yacía enterrado en ese patio vecino, sin columpios, sin césped, sin miradas frías de una noche de verano. Quise que te desintegraras, pero las palabras entraban por debajo de la puerta.
Así fueron los subsiguientes días.

Huecos (epiciclos)


Recuerdo que de chico me hablaban de un universo creado por la mente de Dios. Creo que eso activo mi imaginación. No puedo evitar pensar que el mundo esta repleto de huecos invisibles, imperceptibles al ojo humano, y, en apariencia, inexistentes, donde un desprevenido, al pisar en falso puede caer en un circulo pelotudo de malas decisiones. Cómo un vórtice de caos en el que cada vez se esta más profundo, y del cual solo se puede salir al entrar en otro circulo.
Los huecos están diseminados por doquier, y sus efectos se manifiestan de diferentes maneras, o nunca te pasó de levantarte con ganas de escuchar cierta canción y no sabías por qué, o nunca te pasó de conocer a un genio después de mucho tiempo. Y si hubieras salido 10 minutos antes de casa, no habrías pisado jamás esa casilla, y el colectivo seguiría ahí, esperandote, para que llegarás a tiempo al encuentro.
Por eso la gente con suerte siempre esta en su casa, por temor a perderla en un agujero negro invisible.

Sé que es idiota, pero más idiota aún es la sensación de que algunas calles no llevan a ningún lugar. Calles que son parte del decorado, hay ciertos pasajes que nunca he visto transitarse. Me pregunto cual es el propósito de ciertas esquinas en las que nadie se ha emborrachado, en las que nunca nadie ha sido baleado.

Un día las cuerdas se van a romper, y toda la careta pelotuda de una vida normal, de un universo ajustado y compacto, toda sensación de certidumbre caerá, como si cayera en un vórtice de caos en el que cada vez se esta mas profundo, y del cual solo se puede salir al entrar en otro circulo.