eat your heart out

viernes, 22 de junio de 2012

El árbol junto a la ventana que nunca existió.



Tu lengua impoluta manipulando las formas de mi universo de cóncavo a convexo a laberíntico otra vez. Tu tersa piel untándose el ungüento de la sangre y el metal alcalino; dulce aroma, mezcla de cítricos y soledad. Tus dientes agudos, erosionando las alas. Eterno martirio, fricción pasional; las piedras y ramas y las plumas arrancadas. El abrazo a las convulsiones, a la neurosis, al miedo, a la voz en mi boca. El color de tu mirada posándose en mis labios. Tu divergencia siempre preocupando a mi lápiz. La necesidad intrínseca de saber cuántas veces pensaste en mi estos últimos meses.

Te recuerdo degustando alevosía, siempre tan superficial en sueños. Te deseo desplumada, infinita de signos, perpetua. Te prefiero intacta, ausente en experiencias; no más que un rhema ilimitado. Todas tus posibles vidas en el umbral de tu cara, una mueca de plata rizando tus pestañas concretas. Te extraño cada tanto, siempre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario