eat your heart out

lunes, 11 de junio de 2012

Resfrío IV


Andrea Victoria.

El crujir en el otoño de tus palabras emulando hojas olvidadas de aquel árbol que fue libro. Se las llevó el viento, volaron al cielo, volvieron al suelo. Creí que esa eternidad duraría para siempre, hasta que ya no me interesara, hasta el cambio de página. Pero el sol abandonó tus pestañas; iluso, como si eso te impidiera brillar. Nunca necesitaste luz para resplandecer, ni frío para estornudar, ni peluches para abrazar. Nunca fue necesaria presencia para sentirte acá, y justo ahora me hacés falta más.
El árbol de la vida, raíz de todos los problemas, bajo tierra. Un tallo naif y despistado, intoxicado de flores en una jaula, sobre otra jaula, sobre otra jaula; así, hasta la estratosfera. Nunca te voy a dejar de amar.

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