eat your heart out

sábado, 12 de enero de 2013

Clases de vuelo.


-Tantos pétalos de lluvia guardaste en mi garganta que ya creo que soy un árbol y me estoy quedando sin otoños.
-Con el vacío colosal que dejaste en mi corazón, creo que podríamos hacer algo. Cavar una tumba y sepultar a nuestros hijos, tal vez. Ya no los deseo en bolsas de consorcio llenando vertederos.
Decían y flotaban a  la deriva en un rio incansable. Había árboles en la ribera que se mecían con ligereza hipnótica . La bruma y el sol invadían el entonces cielo apático
-Nahír lloró cuando las arcanas dijeron que íbamos a tener un hermanito. Llenó una tina con sus lágrimas y se ahogó.
-Alan también se ahogó ¿Por qué será que siempre terminamos en el agua?
-¿Cuantas veces, no? ¡Cuántas veces nos caímos al agua!
Hubo una suave brisa, conocida entonces como silencio, y los buitres acechaban en el horizonte.
-Perdón, perdón por no haber podido aprender a volar.
-No, perdóname vos por no haberte enseñado a hacerlo.
Dijo, y agitando sus rumorosas alas, emprendió vuelo hacia las aves.

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