eat your heart out

jueves, 18 de abril de 2013

Not That Anyone Cares.



¿Qué es esto de estar enamorado, de mirar el mundo en otros colores? ¿Hay otros colores? ¿Cómo que hay otros colores? ¿Cómo no me di cuenta antes? ¿Qué es esto de estar enamorado? ¿Cómo es esto de saber que tu magia no es un hechizo inteligente, un paraíso druídico, una majestad incolora, un dinosaurio efervescente diluyéndose en agua, sino un juego cultural, un ludo neuronal y justo ese dado sin números cayó en vos liberando endorfinas debido a un estímulo secreto? ¿Y por qué no me importa? ¿Por qué, de repente, realmente no me importa demasiado saber que no sos como te veo ser, saber que tu perfección muere en mi retina, saber que tus errores sí son errores y no marcas de estilo? ¿Por qué? ¿Por qué justo a mí que no he hecho nada para merecer esta tortura? ¿Por qué a mí, que quiero verte como lo que sos y que realmente me importe verte como lo que sos, por qué será que mi hipotálamo me odia? ¿Por qué será que estoy enamorado y no se me para cuando pienso en vos? ¿Por qué sos un ser de contornos y aromas sensuales, de contextura erótica y, sin embargo no me puedo masturbar pensando en vos? ¿Por qué te veo como un ser tan puro cuando ya te vi vomitar, cuando le ponés mucha sal a la comida, cuando no desenredás el cable del teléfono? ¿Y por qué mierda no desenredás el cable del teléfono? ¿Y por qué no te interesa el colesterol?

Porque todo lo que sé de vos se lo debo a péptidos opioides endógenos. Neurotransmisores del orto. Hipotálamo, y la concha de tu madre All Boys.
Porque el amor tiene nombre de artefacto de tortura medieval, o, más bien, enamoramiento es el nombre de una técnica utilizada por la Inquisición española. Preguntale a las brujas, a los esquizofrénicos y las brujas que son lo mismo, preguntales acerca del amor y las torturas y la maquinaria inesperada de la inquisición española. Preguntales de la muerte y los orgasmos y los chocolates; de la pequeña muerte de los orgasmos, y los chocolates; de los chocolates y de la idea estúpida de que la misma región cerebral que regula el hambre y la saciedad, sea la que regule el amor y la soledad, y el sueño, no nos olvidemos del sueño, porque parece que nos hemos olvidado del sueño, centrándonos en el enamoramiento y el hambre, aquí estamos, ya amanece y no hemos dormido, escribiendo cartas, haciendo dibujitos, comiendo frambuesas, o mermelada de frambuesa, pintando como si existiera un color más importante que el gris, porque, de repente, hay otros colores. No me jodas, salmón no es un color; eso es rosado.
Voy a esconderme con un sándwich y la discografía de Belle & Sebastian en un sótano vacío. Voy a concentrarme en las pecas de tu culo. El desencanto consiste en mirarte las pecas, hasta que se suiciden las endorfinas.

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