eat your heart out

miércoles, 8 de mayo de 2013

Café y apuntes de Comunicación.




Sentir que no soy nada para la ventana que muestra el árbol y desatar mis cordones como si fueran llaves con las que descerrar una ausencia.
Encender la náusea y fumarla hasta sentir el plástico de la bomba de mentol atorarse en mi garganta.
Volver. Volver a pensar en la ventana que muestra el árbol y la persiana baja ocultando temores y ramas penetrantes en el cerebro desnudo que quedó en evidencia.
Evidencia y temor. Sentarse en el umbral de una escena y deconstruir los momentos. Quedarse con las piezas faltantes al intentar reconstruirlos. Lamentarse una desinhibición tardía, un lenguaje gestual que no garantiza la completa comprensión de los diálogos. El silencio es parte de lo verbal; lo otro, lo dicho es lo que no significa.
Las manos frías y el detergente humedeciendo. Otra taza de café y la necesidad inminente de orinar, la necesidad de dormir, la necesidad de terminar los resúmenes de Raymond Williams, la tiranía del tiempo.
La ventana que muestra el árbol no me quiere. ¿Por qué no me quiere?

viernes, 3 de mayo de 2013