eat your heart out

sábado, 31 de agosto de 2013

Algunos crimenes.

Bla bla bla bla
bla bla bla bla bla bla bla
bla bla
Te has llevado la mermelada,
me has dejado los frascos.
bla bla bla bla
bla
bla
bla
bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla, bla bla bla bla bla bla bla. Bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla, bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla 
bla bla bla bla  
bla bla
bla.

Despertarse a las siete de la tarde y después no poder dormir a la noche. Entonces escribir esto.


Callate.  Todavía me despertás por las noches con tus gritos incoherentes de jubilo, farfullando noticias añejas del color de tu orina y el rivotril. Las personas se alejan del olor adherente proveniente de tu mochila de odio, pero ahora te acostás a mi lado. Acostarse, digo, pero no hacés más que esconderte entre las frazadas, acolchado fuerte desde el cual gritarle al mundo que todavía no te atrapó, que todavía podés ser vos. Ser vos, ser vos, ser vos, ser vos. Que originales son tus pestañas y las guaridas que elegís cada vez que jugamos a las escondidas, y las guaridas que elegís cuando no estamos jugando. Porque te escondés, vos te escondés y nosotros somos demasiado estúpidos para encontrarte, surgís ante las capas negras de la oscuridad, ante las afluentes de la noche que inundan la habitación. Orina y rivotril. El aroma ritual de tantos años que ahoga océanos en tu desgracia. Demasiado estúpidos para escondernos, demasiado cobardes para escapar. Ponés tu mano en tu hombro, cuidando tu mundo de esa llave en mi que te descierra a destiempo, que te irrita de jubilo, que te asfixia de orina y rivotril.
Pero hoy no.
Hoy no esperar a los gallos del sol para poder dormir. Hoy no ser vos, ser vos, ser vos, ser vos, ni cejas arqueadas en originalidad, ni ceño fruncido en autenticidad. Hoy tu respiración profunda. La respiración profunda que se desentiende de mis tragedias. Hoy que peleo por la sábana me envuelvo y me atrapo en ausencia. Hoy que sonreí cuando en tus ojos nadaron los peces.
Siempre vos. Ser vos. Original. Tan original. Tan vos.
Pero hoy no.
Pero hoy también: Palabras.
Callate.
Callate.
Callate.
No me digas lo de siempre, ni eso de una sola vez y para siempre y chau. Alguien alejó el espanto de tus ojos cuando decidiste mirar. Alguien más que vive en la sombra de tus pestañas.
Alguien. No me importa saber quién. Callate.