eat your heart out

jueves, 26 de septiembre de 2013

Anotaciones en un cuadernito gloria.

Teórico de semiótica. Aula 3.

Te has llevado la noche y has dejado el insomnio
con solo pensar en

Los gatos rasguñan el cuerpo de madera, maullando sus penas y su ira incontenible.
Te llevaste (en el más doloroso pasado simple)

"IN THE BACKWARD AND ABYSM OF TIME"

te has llevado la mermelada,
me has dejado los frascos.

r
e
s
p
l
a
n
d
e
c
e

e
l

h
a
m
b
r
e

Ante el frío ojo de la oscuridad.
En el silencio de la noche se disuelven las voces, alimentando las lámparas grises del plenilunio.


Se me cae un pelo cabello en la hoja y no sé qué escribir. La lámpara proyecta sombras de mi en el papel. Mi pelo es un desastre. Hace frío y vos me dijsite que tenías miedo. Mi pelo no deja de ser un desastre.

Limpio, limpio, limpio. No dejo de limpiar.
Vos venís y me decís que lo estoy haciendo mal.
Que esto, en realidad, se llama ensuciar.

Ella mira por la ventana y encuentra poesía.
Yo solo veo un maxikiosco.

"Todavía te debo unas disculpas
no te devolví el cuchillo nunca"
(Prietto viaja al cosmos con Mariano)

viernes, 13 de septiembre de 2013

Nunca prescriben.

Fumo en el rincón más trémulo de la plazoleta cómica.
Descendiendo por la escalera mecánica de la apatía
hasta el descanso nítido de la vergüenza.
No veo la cálida nube de la que
Decís
Llueven tus cubitos de hielo.
Estoy cansado de esperar la apertura de tus brazos.
Algunos crimenes nunca prescriben
Y te has llevado la noche dejando el insomnio                                                       cruel
Y te has llevado la mermelada
Dejando los frascos vacíos.
Y te llevaste (en el más quejumbroso pasado simple)
Tu hogar viajando cada vez más lejos
Me dejaste  las escaleras
Siempre el lugar en el que anidas
Cuando no podés estar dónde realmente querés.
Siempre el descanso nítido de la vergüenza.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Té de hierbas bisexuales (algunos saquitos)


I
Ella muere cada vez que el cielo llega a su fin.
Cuando un rayo irrumpe en la habitación
Se llama centella.
Ella muere.

Cada vez que el cielo llega a su fin
Y las sábanas olvidadas en su sudor
Humedecen sus sueños
Y ella muere
En sus pesadillas al despertar de ese coma inducido.
Y ella muere, mueren sus piernas y muere el cielo.

No dice nada.
Nadie habla mientras muere.


II
Cojeme con tabaco de por medio
Y medialunas de noche trágica
Untadas en papel maché.
Avisame de las sombras hipsters motorizadas en la luz de mediodía manejando a mil por hora por la carretera de la noche trágica en la que cojemos con tabaco de por medio y comemos las medialunas untadas en papel maché.
Y después vomitame la boca con tus conejos de felpa
Desnudos de expresión, decimonónicos huesos rotos.

III
Serán de plástico
Cuando sus petalos
Se quiebren ante
El eco de un resplandor.
Cuando las rosas caigan de sus manos y sus manos caigan
De sus manos
Otra taza de té
Macha de infusión
En tu susurro.

IV
Una caterva de borrachos anidó en mi garganta,
Jugando a los malabares con mi sexualidad.
En las postrimerías de un sábado seco,
Hombres blancos y heterosexuales de mediana edad
Juzgan mi capacidad para tolerar los ojos.
El olor a vino es insoportable.
El hedor del porro es intolerable.
Los vapores del inodoro asemejan a tu cara.
No te enojes, no te enojes, no te enojes, no te enojes.
No importa cuanto lo repita.
Los mantras están muertos.
Los vapores del inodoro asemejan a tu madre.
No quiero más llamadas perdidas.
No quiero más que no estés ahí cuando te necesito.
No quiero más clonazepam.
Quiero té.

V
Necesito de tus vértebras para estructuralizar mis anhelos.
Necesito de tus ojos para ver en la oscuridad.
(Infrarrojo)
Necesito dejar de pensar en vos.
Necesito dejar de pensar en mí.
Necesito dejar de pensar en el otro.
Necesito dejar de pensar en todo.
Simplificar las estructuras.
Simplificar mis anhelos.
Simplificar tus vértebras.
Llevo cuatro días dándole vueltas a lo mismo,
Necesito bajar las escaleras, acercarme al umbral de tu casa
Y decirte lo que siento.
Necesito que tus palabras dejen de suicidar mi certidumbre.

VI
Quereme.

VII
Me ahoga tu ausencia
No el humo del cigarro.