Un árbol me hablo, me susurro al oído
De sus hojas mecer, murmullos trágicos
De sus hojas caer, versos vacios
Sonetos estúpidos
Y el crepitar inminente,
Imponente, omnipresente.
Un fuego manchando un bosque
Fueron solo silbidos.
Una sílfide toco el arpa, me susurro al oído
Lamentos sordos sobre el orgullo
Estudios desnudos sobre el olvido,
Réquiems parásitos
para un cuento de hadas que no creí.
Una persona me contemplo distante
Callada, helada,
Inmensa como una montaña.
Una avalancha de silencio me tapo la boca
Me desvistió repleto de nada
Me amordazo y me tiro al rio
Me cago a tiros.
Un silencio se rio de mi, me susurro al oído
Diciendo tantas cosas con ninguna palabra
Y no quería escuchar.
Y un gato me hablo, me grito en la cara
"Esta todo armado, no podes ganar,
No podes cambiar las cosas"
Y supe que un silencio ya lo había dicho.