Una mujer en la
profundidad de un océano, rodeada de medusas nadando apaciblemente y dos peces
malvados. Ese es nuestro escenario.
Dead world
full of shades
today I die.
La capacidad para
transmitir sentimientos, sensaciones y contar una historia en menos de
cincuenta palabras son características propias tanto de la poesía como de los
videojuegos, dos formas de arte que aparentan poco en común. La poesía de
Alejandra Pizarnik consiste en su mayoría de versos escasos y, sin embargo, fue
suficiente para crear un mundo. ¿Cuántas palabras conseguimos en ICO? No existe
nada que nos motive a permanecer con la princesa, excepto el miedo a la
soledad, y un subsiguiente apego, amor; un sentimiento que se genera puramente
en la atmosfera y en el gameplay. Today I Die mezcla la poesía con el gameplay,
y encajan a la perfección.
Modificando las
palabras de un poema modificamos el mundo que rodea a la protagonista y
actuando sobre el entorno creamos nuevas palabras. Transformando las sombras en belleza, la
muerte en hostilidad, en oscuridad, en libertad. La modificación de conceptos
es en sí misma la modificación del mundo, la creación de conceptos es la
creación del mundo.
Today I Die es un
juego en Flash creado por Daniel Benmergui. Es un juego acerca de la depresión,
del suicidio, del abandono. Pero eso sólo lo sabemos porque eso es lo que el
juego connota en la metáfora del escenario; no hay largos cuadros de dialogo, no hay más que un poema. Y ese es el gran atino del juego, reflejar un estado y sus fases, lograr captar el sentimiento. Al principio estamos sin idea alguna
de qué hacer. Una mujer en la profundidad de un océano, rodeada de medusas
nadando apaciblemente y dos peces malvados. Un poema en la parte superior de la
pantalla. No tenemos nada más que eso. Pero, de repente nos encontramos como
parte activa en el proceso que puede llevarnos a la muerte, o sacarnos de las
profundidades. Esa es nuestro rol en la historia, son nuestras elecciones las
que modifican la narrativa, está en nosotros hacer brillar las cosas, en
desenterrarlas, en elegir nadar solos.
Los gráficos
pixelados y la música de Hernán Rozenwasser encajan perfectamente con la
dinámica del juego y añaden una sutileza que hace de Today I Die, un juego que
nos invade de belleza y poesía.
Un juego que puede ser jugado acá: Today I Die
Free
world
full
of beauty
today
I swim
better
by myself
