¿Alguna vez te
sentiste un cetáceo en un acuario repleto de peces de colores?
Es esa sensación, no
solo de estar desubicado, sino también de ocupar, ligeramente, demasiado
espacio.
Con el peso de un montón de ojos encima, con los pececitos forros que
no te dejan comer kril en paz, y te muestran lo coloridos que son, lo felices
que son desde el azul hasta el anaranjado.
Y el hecho
irrefutable de que vos ni siquiera sos un pez.
Definitivamente el
gris no pega con una mierda, no mientan.
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