I
A Abril.
A Atlanta.
Cuando las hojas abandonen
El nido
En busca de frío,
Intemperie,
Huellas de dudoso origen;
Dame un sepulcro otoñal
Entre petalos ausentes,
De rostros lóbregos,
Cuerpos arrugados
y marchitos.
Resucitáme, reconfiguráme;
Hay una gotera en mi cerebroDonde se pierden las sombras
De unicornios azules
Y amores
De secundaria.
Hay un corazón que no late,
Un color que ya no destiñe,
Una cuerda cansada,
Y una distancia inalcanzable,
Eternidad que no llega.
Es tu voz
La que nunca va a dejar de ladrar.
La impermeable,
La inoportuna,
La inmortal.
La que me eriza la piel,
En las noches de mierda.
De qué sirve retener mementos
Que solo remiten a patios baldíos,
Hospitales abandonados,
Guirnaldas de festejos pasados
Cayendo
a cinco centímetros por segundo.
A nadie le importa,
La vida frágil.
La existencia absurda.
Cuando mañana hay que rendir el parcial.
Y con papeles se pueden erigir
Monumentos
a próceres
estériles.
II
A Noelia
Deja de esperarme.
II
A Noelia
Esperame
En la calleja de esquinas.
En la vereda de tumbas
En el cementerio
De sueños.
Deja de esperarme.
El bondi que no llega,
La vida que pasa,
Tu garganta nublada,
Y el resfrío me mata.
No desperdicies tu tiempo,
Queda tanto por vivir.

