¿Qué es esto
de estar enamorado, de mirar el mundo en otros colores? ¿Hay otros colores?
¿Cómo que hay otros colores? ¿Cómo no me di cuenta antes? ¿Qué es esto de estar
enamorado? ¿Cómo es esto de saber que tu magia no es un hechizo inteligente, un
paraíso druídico, una majestad incolora, un dinosaurio efervescente diluyéndose
en agua, sino un juego cultural, un ludo neuronal y justo ese dado sin números
cayó en vos liberando endorfinas debido a un estímulo secreto? ¿Y por qué no me
importa? ¿Por qué, de repente, realmente no me importa demasiado saber que no
sos como te veo ser, saber que tu perfección muere en mi retina, saber que tus
errores sí son errores y no marcas de estilo? ¿Por qué? ¿Por qué justo a mí que
no he hecho nada para merecer esta tortura? ¿Por qué a mí, que quiero verte
como lo que sos y que realmente me importe verte como lo que sos, por qué será
que mi hipotálamo me odia? ¿Por qué será que estoy enamorado y no se me para
cuando pienso en vos? ¿Por qué sos un ser de contornos y aromas sensuales, de
contextura erótica y, sin embargo no me puedo masturbar pensando en vos? ¿Por
qué te veo como un ser tan puro cuando ya te vi vomitar, cuando le ponés mucha
sal a la comida, cuando no desenredás el cable del teléfono? ¿Y por qué mierda
no desenredás el cable del teléfono? ¿Y por qué no te interesa el colesterol?
Porque todo
lo que sé de vos se lo debo a péptidos opioides endógenos. Neurotransmisores
del orto. Hipotálamo, y la concha de tu madre All Boys.
Porque el amor
tiene nombre de artefacto de tortura medieval, o, más bien, enamoramiento es el
nombre de una técnica utilizada por la Inquisición española. Preguntale a las
brujas, a los esquizofrénicos y las brujas que son lo mismo, preguntales acerca
del amor y las torturas y la maquinaria inesperada de la inquisición española.
Preguntales de la muerte y los orgasmos y los chocolates; de la pequeña muerte
de los orgasmos, y los chocolates; de los chocolates y de la idea estúpida de
que la misma región cerebral que regula el hambre y la saciedad, sea la que
regule el amor y la soledad, y el sueño, no nos olvidemos del sueño, porque
parece que nos hemos olvidado del sueño, centrándonos en el enamoramiento y el
hambre, aquí estamos, ya amanece y no hemos dormido, escribiendo cartas,
haciendo dibujitos, comiendo frambuesas, o mermelada de frambuesa, pintando
como si existiera un color más importante que el gris, porque, de repente, hay
otros colores. No me jodas, salmón no es un color; eso es rosado.
Voy a
esconderme con un sándwich y la discografía de Belle & Sebastian en un
sótano vacío. Voy a concentrarme en las pecas de tu culo. El desencanto consiste
en mirarte las pecas, hasta que se suiciden las endorfinas.
