jueves, 24 de mayo de 2012


Voy a madurar, actuar como una persona de mi edad. Voy a empezar a comportarme como una -persona-



No te haces una idea acerca de cuanto me hieren tus palabras. ¿no te parece demasiado para un miércoles a las tres de la mañana?

Abril


Poco a poco desempolvo angustias otoñales y restablezco el imperio de la desidia. Volver una vez más a la rutina de las noches sin dormir, de las treinta tazas de café al día, de los apuntes laberinticos de semiología. Volver a dejar a los gatos corretear libres por la casa, una caja gigante de cartón a la que decidimos llamar hogar. Una rutina sin vos, en un hogar sin vos. Porque "vos" no existió desde un principio; miradas tímidas, roces de dudosa honestidad, átomos truchos que se rompen antes de ser moléculas. Un mero juego de sombras exagerando una mancha de té en la cotidianeidad.
Volver a la patética rutina de escribir sobre gente que no existe, inventar excusas y personas para explicar una angustia intrínseca y absurda. Volver al día en que todos usábamos nuestros propios nombres, y las papas fritas también se llamaban de otra manera.
Volver, siempre volver. Un círculo perfecto quebrantable, pero alejado. Eterno retorno a una vida que se alimenta de vidas y ficción, deseando ser otra cosa; a una muerte lenta y pegajosa que mancha la ropa; a los nervios y a los cigarrillos y al café y al insomnio y a la ligera sensación de ya haber pasado por acá. Siempre es abril.

lunes, 16 de abril de 2012

Shyamalan.


(stay)
Como todos los días, te sentás en el extremo izquierdo de la mesa, junto a la ventana y mirás al edificio de al lado. Aunque ya sabés que todos los días son los mismos once, contás la cantidad de aparatos de aire acondicionado, solo para asegurarte que el mundo no cambia constantemente, que todavía estás a tiempo. Cuando terminás las tostadas con mermelada de durazno, abandonás la mesa, la ventana y el aire acondicionado.
Tardás mucho en el baño, cada día que pasa tardás más. Cómo si te costara más ponerte linda, pero yo te veo más linda que la primera vez que nos miramos fijo. Me gustan tus lunares casi imperceptibles, tus tics, tus muecas, tu timbre de voz. Me gusta tu pelo cuando recién te levantás, me gusta verte absorta, contemplando electrodomésticos.
Y me gustaría poder decírtelo, pero no tenés tiempo para hablar conmigo. Porque hay paro de subtes, porque te olvidaste de completar unas planillas, porque tenés ensayo, porque hay un evento especial y vas a llegar tarde.
Hay días enteros que pasan sin que pueda percibir tu aroma. Y no sé donde estás, pero sé que no te importa saber donde estoy yo. Sin embargo, siempre te espero en la cocina para cenar juntos; en el sillón, esperando tus mimos mientras mirás televisión; entre las sabanas para poder sentir el calor de tu cuerpo y poder, por fin, dormir lejos del frío.
Cuando llegás temprano a casa, te acostás en la cama desnuda y mirás a la nada esperando disecarte. Ponés siempre el mismo ultimo EP de Jaime Sin Tierra, esperando. Esperando escuchar una voz que te diga que las cosas pueden ser mejores, pero las palabras siempre son las mismas, siempre son los mismos acordes, las mismas melodías. Y me gusta oírte cantar Dubrubru con esa voz estresada, asustada, y harmoniosa. "Esta es la primera vez que sueño despierto..." dice tu voz en un suspiro. En esos días, espero a que te duermas para acostarme a tu lado. Me agrada la calidez natural de tu piel, inmutable al paso de los días, y los cambios de animo, la sangre sigue fluyendo.
Otros días volvés más alegre, como si hubieras conocido a otra persona. Como si un nuevo viento soplara sobre tu cuerpo erosionando tus angustias y construyendo castillos de  esperanza y nuevos mundos con nuevas posibilidades. Tal vez es verdad, tal vez conociste a alguien más, por eso tardás tanto en regresar, y ya ni siquiera me saludás.

Busco huecos donde volver a entrar a tu mundo, el que me está abandonando lentamente. Pero mi cuerpo ya no logra captar tu atención, y apenas puedo ver, ya no puedo hacer monadas y bailar por vos. Ya no hay nada en mí que sea de utilidad alguna. Ahora soy un electrodoméstico averiado, soy un mueble repleto de nada , soy una ventana, soy trasparente, un espacio vació que solía ser alguien. Me gustaría regresar al día en que nos conocimos, cuando las hojas de maple caían en los charcos a la  misma velocidad que las cenizas de tu cigarro; cuando el barro había arruinado tu atuendo, por culpa de un automovilista malintencionado; cuando el viento se había llevado tu paraguas sin color alguno y te estabas mojando. Entonces observaste en todas las direcciones, muerta de vergüenza, y nuestras miradas se cruzaron. Ahí estaba yo, debajo del árbol, contemplándote desde lejos, añorándote. Y así que miré hasta que me recibiste en tus brazos. Me sacaste de esa caja de antibióticos donde estaba encerrado, abandonado, y me dijiste que estaríamos juntos para siempre. Entonces ya nunca pude dejarte.

Al contemplar la casa sola me asalta una genuina sensación de insignificancia, como al contemplar las estrellas, o el océano. Eso es la casa cuando no estás, porque, cuando no estás, la casa es parte de ese inmenso mundo que nos separa. Ahora hay mares y tifones y autos y puertas y una barrera invisible y muda que nos separa.
Y siento como si las órbitas de los planetas fueran circulares. Así, siempre damos vueltas en torno a lo mismo sin poder acercarnos ni un centímetro.
Me pregunto cuando fue que la cagué. Y recuerdo aquella vez, que bajo una eterna lluvia salí de casa y deambulé por tres noches entre personas y tachos de basura. Necesitaba tiempo para pensar, necesitaba tiempo para estar solo, para conocer rostros empantanados que nunca volvería a reconocer, porque no podía tolerar que existiera alguien en tu vida más importante que yo. Pero, me di cuenta de que te necesitaba, y decidí volver a casa. Vos estabas ahí, en la puerta, con tu paraguas color cielo, bajo un cielo nublado, esperándome.
Tal vez nunca me pudiste perdonar realmente, y esa pequeña herida quebró lentamente nuestro tintero, manchando todo el departamento.

Como todos los días salgo a recorrer los lugares a los que me llevaste, la plaza con los bancos de cemento y los estamentos adolescentes, y esa calle larga de casas idénticas donde vive tu ex-novio. ¿Era la tercer casa a la derecha, o era la quinta a la izquierda?
Pero hoy no es como todos los días, hay un pequeño cambio de rutina, hoy esta cerrada la ventana que siempre dejabas abierta para que pudiera entrar.
Y ese simple gesto es todo lo que necesito para entender "me han abandonado."
"Me han abandonado" reitero. Pero las palabras siguen sonando como parte de una canción. Aún así, la verdad se palpa en el viento frio que asfixia mi cuerpo, en el hecho de que voy a morir atropellado por un automovilista y a nadie le va  a importar mi cadáver al costado de la ruta. Porque a nadie le importan los gatos callejeros.
Todo este tiempo, lo único que quise fue mirarte a los ojos y poder decirte "dejame quedarme con vos."
Lo único que quería era formar parte de tu vida, aunque tan solo me dedicarás un minuto cada semana para otorgarme una sonrisa, y alimento balanceado.
Mentirosa, dijiste que estarías conmigo para siempre, que me cuidarías y que ya nunca mas volvería a sentir frio, a estar solo. Para vos ya no existo, y no querés saber más nada conmigo. Y ya no puedo llamarte, ya no puedo gritarte, debo hacer de cuenta que nunca nos conocimos.

miércoles, 11 de abril de 2012

El unicornio se comió mi tarea.


Día de citas. Sumergirse en un sueño etéreo, lejos de todo aquello que quedó bajo la cama; dentro del closet junto a la ropa arrugada y prestada; en la ventana, con el árbol ficticio cuyas ramas golpean empujadas por un siniestro viento. ¿A dónde van los sueños que resignamos al decidir, una vez más, sumirnos en la amplia gama de delirios oníricos ajenos? ¿Nos esperan en algún lado? ¿Quién me esperará del otro lado del mundo?
Sellando un ataúd al que llamé desayuno, quise volver a escribir al renunciar a escribir. ¿Cuál era la diferencia entre ficción y realidad? ¿Cuál era la diferencia entre satélite y estrella fugaz?
La diferencia es nula, uno deforma una realidad en su mente hasta convertirla en agradable ficción; o viceversa. Soy Batman, soy una ventana, soy un redactor de cartas de amor, soy todos los días que elegís ignorar.*
Surge otra pregunta, ¿Cómo saber en qué momento la realidad comienza a ser deformada por nuestra mente? Si decimos que desde un principio, podemos inferir que no existe realidad como tal, todo es una cuestión de perspectiva.
¿Cómo podés decirme ahora que el unicornio fluorescente no se comió las cartas de amor que nunca escribí?

A tantas cosas absurdas hemos renunciado por creerlas incoherentes en un mundo en el que la realidad es una definición de diccionario.

Realidad: Dinamitar la luna llena en una noche de cortes de luz para poder contemplar, en la inmensidad de la oscuridad ausente en electricidad, a Polaris, Dubne, Merak, Phecda, Megrez, Alioth, Mizar, Alcor y Alkaid. Darse cuenta de que solo pueden divisarse desde el hemisferio norte.

¿Ahora te das cuenta por qué no estudié para semiología? Fueron la RAE, el tren, el unicornio azul que se perdió, el gol de Lorefice en el minuto 34; todos ellos complotando como estrellas en el hemisferio equivocado.


*Soy la persona que habla con letras de canciones.

martes, 13 de marzo de 2012

Desliz emocional del niño llorando en el pasillo.


Disfrazamos todo con amor. Pretender entender sentimientos ajenos se llama empatía, tal vez hipocresía. Humanizarse es humillarse. A nadie le gusta estar solo, decís. Hacemos tantas cosas por evitar silencios y espacios vacíos. Llenamos las planillas hasta el último item, a pesar de no comprender los motivos de cada pregunta; arrojamos basura a los huecos para que nunca se filtre la agonía de una llamada en espera, el vomitivo tono de espera; pintamos nubes sobre un firmamento azulado; Y luego nos deshacemos de los restos. El preservativo en el inodoro. Los soretes flotando, metáfora. Personas descartables, y personas a quienes aferrarse. Somos personas descartables para las personas a las que nos aferramos. Sutil paradoja. Es como atarse con todas las fuerzas al asiento de un avión por estrellarse. Podemos cortar llamadas para atender otras con tanta facilidad. Pero sucumbimos ante el tono tras el corte. Palabras en la garganta, solas, sin decir.

Escribir sobre el amor es fácil; genera una sensación de empatía con quien leyera. Un amor tan puro como la corbata y la camisa de la escuela lo permitan. El amor es una leyenda urbana del siglo XX. Solo queda prenderse un cigarro después de coger, o simplemente nunca coger. No llames amor a cualquier cosa que hagas para no quedarte solo.

Prefiero la agonía de diez noches sin dormir tras una ruptura. Tres meses de duelo, negaciones y rechazo; a convivir con el vacío tras un orgasmo fingido.

No me idolatres, no te idolatro. No creas que entendés, ni quieras ayudarme a ser mejor. Ser yo y superarme suenan a contradicción. Deformación del lenguaje. No necesito dejar de ser para cambiar. No hay superación, sino cambio sustancial. No avanzo de casilleros porque no estoy jugando. No soy mejor que ayer, vos sos peor a mis ojos. Cuestión de perspectiva. Siempre estuvo, pero ahora lo veo, antes solo prestaba atención a tu pelo. Hay un niño patético llorando bajo la mesa en los pasillos de tu mente. Un pendejo pelotudo gritando en el closet.

Palabras viejas

Ruptura


    • Para Mi Ya no Existís. Y No quiero saber mas nada con vos. No me llames. No me hables. Olvidate...! Si. Hace de cuenta que nunca nos conocimos..Ehh?!!,..
    • Chau...


Papiroflexia


Una muñequita de papel no necesita una nena llorando que humedezca su entorno, sino la seguridad de unos brazos fuertes que no la dejen romperse.

Y por más que intente cambiar, soy la muñequita de papel pretendiendo ser una nena llorando.


Miedo

Y otra vez espantaste el brillo en mi nuca, de satélites que chocan con realidades fugaces.


¿Dialogos?

"Tu verborragia maltrecha arruinó los ánimos de resfriarse por esperarte despierto."


Infusión desastre.

Tuve un sueño en el que medía dos metros y medio, y había tantos colores que me daba pena mostrar mis dibujos en blanco y negro. Por eso manché todo el mundo de rojo.
Presentí que tendría este sentimiento al despertar, con la espalda en el espejo, y los pies en la cocina. Soñé, en los últimos segundos del sueño, que le escribía una carta. Una carta escrita en hiragana, con tinta china y papel glasé. Pero usted sabe que ya no envío cartas, que se acumulan en mi garganta y no me dejan respirar.
Por eso, y solo por eso, fue que corté mi cuello y ensucié su cabello con letras que se enredaban en esos vórtices negros.
Tal vez sintió que se le trababa la lengua.
Tal vez pensó que solo necesitaba ibuprofeno.

Supe que su cara estaba rota y me cortaría al abrazarla, que mi cuerpo no era una jaula, sino una escalera construida en intentos y fallidos.



viernes, 9 de marzo de 2012

Hablar con alguien que amo para dejar de pensar en mi; para olvidar las enredaderas creciendo, las llamadas en espera. Quiero ser un superhéroe.

domingo, 26 de febrero de 2012

El Libro De Hechizos Del Pastor Alemán (otra vez)


Conocer gente es fácil. La ciudad es pequeña, ausente en subterfugios e intrincados paisajes oblicuos; las personas son cálidas, como contenedores de almas en perpetuo movimiento; el viento que surca las avenidas de norte a sur es suave, como una caricia tenue de tus labios. Todo este balance es creado por un perro, un ovejero alemán. ¿Podés creer eso? Yo nunca pude, y desperdicié mi vida intentándolo, encerrado en bibliotecas, prisiones, personas. Ahogándome en imágenes tristes al final del frasquito de antibióticos, sin poder ser iluminado por el ladrido mágico de la fe.

La oscuridad es frio, e instintivamente intentamos abrigarnos. En un mundo de terremotos y dueños que abandonan a sus mascotas a la vera de la ruta, buscamos el abrigo en el calor que emanan los entes y la gente. Buscamos miradas, poesía, sexo; para sentir que no somos los únicos que estamos solos. Nos escudamos del abandono con abrazos, pero nunca me alcanzaron otros brazos; tenía un ego muy grande para rodear, y vos desperdiciaste tu vida intentando que tu cuerpo y el mio fueran dos cuerpos juntos, unidos por dedos, manos que se tocan, labios secos besándose.

Nos conocimos en esa secta, ¿te acordás? Vos creías en el pastor alemán, que te ladraba dulzuras en el oído, mojándote la oreja. Tenías una mirada que remitía al despegar de un cohete en Cabo Cañaveral, y una seguridad que me hacía dudar de mi incertidumbre. Yo tenía ojeras, aliento a café, y un disco de Sebastián Kramer que no dejabas de escuchar. La ciudad era un vórtice donde nada cambiaba, pero el dogma se abría paso lentamente entre comerciantes y astronautas. Era un lugar perfecto para mentirnos y pretender que éramos buenas personas. Purgábamos nuestras culpas, mientras el perro nos aullaba recetas de cocina de su libro de hechizos. Vos fingías entender, y yo quería fingir con vos.

Quería impresionarte, y vos querías abrazarme, ambos queríamos la misma mierda pero tomamos inodoros equivocados; el mio nunca tuvo cadena, y me quedé flotando en la superficie, esperando a que vinieras a flotar conmigo. Sin embargo, ya te habías sumergido, y tu alma estaba inmersa en la baba viscosa que caía del hocico del sabueso celestial.

El viernes pasado se llevaron a mi gato a terapia de conversión, dicen que el también puede ser un perro. Nunca me preguntaron, como a vos, cuando te robaron el derecho a estar sola, a estar inquieta, a no estar segura.

Al final de cuentas nunca me quisiste para vos, me querías para que fuera uno más de los salvados de los tormentos del infierno por ese perro sarnoso. Querías que tuviera alguien más en el mundo, que elevara mi espíritu y fuera feliz.

Ese amor que nunca pudiste obtener estuvo siempre al alcance de una llamada, de un silencio, de una mirada al trapo de piso. Si te fijas, todo está escrito en el libro de hechizos del pastor alemán. Lo escribí para vos esta mañana.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Galimatías.


Eramos niños, y nuestra madre solía contarnos historias antiguas, de tierras lejanas de nombres bizarros. Tantos gallardos héroes habían batallado y muerto en tantas cruzadas con la intención de salvar a tantas princesas, blondas en su cabello y puras en su riqueza. Tanto amor heterosexual reflotaba en el entorno, tanto sexo, tantas sutiles cargas ideológicas preparadas para dogmatizarnos desde pequeños. Pronto caí en la cuenta de que algo desencajaba en el rompecabezas literario que nuestra madre tomaba de la mesita de luz todas las mañanas.
Realmente jamás comprendí por qué alguien querría salvar a una mujer encerrada en un castillo custodiado por un dragón. Me resultaba, y resulta, imposible entender que alguien pudiera sentir atracción tal por una mujer. Sucedía, sin embargo el hecho de que mi madre contaba las anécdotas con una mascara de convicción poco probable, de manera que sonaban a galimatías. Ella no conocía dragones, ni príncipes ni princesas; a ella no le gustaban las mujeres.
Tildé instantáneamente a mi madre de mentirosa y escapé de casa sin mirar atrás.

A la edad de 23 años comprendí la diferencia entre un cuento y una mentira, no tardé en olvidarla.

sábado, 11 de febrero de 2012

Cuestión de perspectiva


A
La idea de muro infranqueable ha sido impuesta por la Real Academia Española. La idea de puerta como artefacto para atravesar paredes aparece mas adelante en el diccionario.

(En inglés, primero llega la puerta, luego la muralla)



B
Tantos recuerdos de la adolescencia enterrados en el bosque. Si hay un árbol para cada idea que queremos olvidar, la deforestación será una avalancha de paupérrimas reminiscencias.